lunes, 20 de mayo de 2013

Bajo la misma estrella

Titulo: Bajo la misma estrella
Autor: John Green 
Año: 2013
Traducido por: Noemí Sobregués Arias

Editorial: Nube de Tinta
Temática: Ficción moderna y contemporánea
Páginas: 304
ISBN: 9788415594017

Sinopsis: Emotiva, irónica y afilada. Una novela teñida de humor y de tragedia que habla de nuestra capacidad para soñar incluso en las circunstancias más difíciles. A Hazel y a Gus les gustaría tener vidas más corrientes. Algunos dirían que no han nacido con estrella, que su mundo es injusto. Hazel y Gus son solo adolescentes, pero si algo les ha enseñado el cáncer que ambos padecen es que no hay tiempo para lamentaciones, porque, nos guste o no, solo existe el hoy y el ahora. Y por ello, con la intención de hacer realidad el mayor deseo de Hazel - conocer a su escritor favorito -, cruzarán juntos el Atlántico para vivir una aventura contrarreloj, tan catártica como desgarradora. Destino: Amsterdam, el lugar donde reside el enigmático y malhumorado escritor, la única persona que tal vez pueda ayudarles a ordenar las piezas del enorme puzle del que forman parte...

«Una novela sobre la vida y la muerte, y sobre los que están atrapados entre las dos... Reirás, llorarás y te quedarás con ganas de más.»
Markus Zusak.

El Tulipán Holandés contemplaba la marea, que estaba subiendo.
—Ensambla, unifica, envenena, corrige, revela. Mira cómo sube y baja, y se lleva todo consigo.
—¿Qué es? —le pregunté.
—Agua —me contestó el holandés—. Bueno, y tiempo. 
PETER VAN HOUTEN
Un dolor imperial

A finales del invierno de mi decimoséptimo año de vida, mi madre llegó a la conclusión de que estaba deprimida, seguramente porque apenas salía de casa, pasaba mucho tiempo en la cama, leía el mismo libro una y otra vez, casi nunca comía y dedicaba buena parte de mi abundante tiempo libre a pensar en la muerte.
Cuando leemos un folleto sobre el cáncer, una página web o lo que sea, vemos que sistemáticamente incluyen la depresión entre los efectos colaterales del cáncer. Pero en realidad la depresión no es un efecto colateral del cáncer. La depresión es un efecto colateral de estar muriéndose. (El cáncer también es un efecto colateral de estar muriéndose. La verdad es que casi todo lo es.)

Hazel, te mereces una vida.

Solo hay una cosa en el mundo más jodida que tener cáncer a los dieciséis años, y es tener un hijo con cáncer.

Al final decidí que la mejor estrategia era mirarlo yo a él. Al fin y al cabo, los chicos no tienen el monopolio de las miradas.

Estoy en una montaña rusa que no hace más que subir,

Se contaron peleas, batallas ganadas en guerras que sin duda se perderían. Se aferraban a la esperanza.

—Me da miedo el olvido. —Habló sin pensárselo un segundo—. Lo temo como el ciego al que le da miedo la oscuridad.

Sus ojos eran tan azules que casi podías verte en ellos.

—Llegará un día en que todos nosotros estaremos muertos —dije—. Todos nosotros. Llegará un día en que no quedará un ser humano que recuerde que alguna vez existió alguien o que alguna vez nuestra especie hizo algo. No quedará nadie que recuerde a Aristóteles o a Cleopatra, por no hablar de vosotros. Todo lo que hemos hecho, construido, escrito, pensado y descubierto será olvidado, y todo esto —continué, señalando a mi alrededor— habrá existido para nada. Quizá ese día llegue pronto o quizá tarde millones de años, pero, aunque sobrevivamos al desmoronamiento del sol, no sobreviviremos para siempre.

Un dolor imperial, el libro que yo consideraba la Biblia.

—HOY ES EL MEJOR DÍA DE NUESTRA VIDA—

Me gusta mirar a las personas guapas, y hace un tiempo decidí no privarme de los sencillos placeres de la vida.

—Tienes que verla. V de vendetta, digo.
—Vale —le contesté—. La buscaré.
—No. Conmigo. En mi casa —me dijo—. Ahora.

—Los cigarrillos no te matan si no los enciendes —me dijo mientras mi madre se acercaba al bordillo—. Y nunca he encendido ninguno. Mira, es una metáfora: te colocas el arma asesina entre los dientes, pero no le concedes el poder de matarte.

«El hogar está donde está el corazón»

«Es difícil encontrar buenos amigos, e imposible olvidarlos»

«El amor verdadero nace de los tiempos difíciles»

«La familia es para siempre»

En los días más oscuros el Señor te pone en el camino a las mejores personas.

Algunas veces lees un libro, sientes un extraño afán evangelizador y estás convencido de que este desastrado mundo no se recuperará hasta que todos los seres humanos lo lean.

«Sin dolor, ¿cómo conoceríamos el placer?»

—Hazel Grace —me dijo, y mi nuevo nombre sonaba más bonito en su voz—. Ha sido un verdadero placer conocerte.

Quisiera volver a verte hoy mismo, pero estoy dispuesto a esperar toda la noche y buena parte de mañana.

Bueno, ha llegado el momento de plantarle cara al día, jovencita.

Siempre había malos a los que matar y buenos a los que salvar.

Pero no es un libro sobre el cáncer, porque los libros sobre el cáncer son una mierda.

se suponía que aquella interrupción en mitad de la frase reflejaba cómo termina la vida realmente,

extendía los brazos como si volara

El amor es mantener las promesas pase lo que pase. ¿No crees en el amor verdadero?

—Es lo que pasa con el dolor —dijo Augustus. Volvió la mirada hacia mí y añadió—: Hay que sentirlo.

Preocuparse es otro efecto colateral de estar muriéndose.

Me tumbé en la hierba, en un extremo del patio, observé Orión, la única constelación que distinguía, y lo llamé.

Te mueres en medio de la vida, en mitad de una frase.

como toda pregunta sobre el universo, esta vía de investigación nos obliga inevitablemente a preguntarnos qué significa ser humano y, tomando prestada una frase de los quinceañeros angustiados a los que usted sin duda vilipendia, si todo esto tiene sentido.

Su libro me cuenta lo que estoy sintiendo incluso antes de que lo sienta,

no sé cuánto tiempo me queda para encontrar las respuestas.

«Y decirte: tu vida se ha roto. Tu último buen beso lo diste hace muchos años».

Me dio la risa tonta y repetí «Bien». La línea se quedó en silencio, pero no se cortó. Casi sentía que estaba en la habitación conmigo, pero mejor, porque ni yo estaba en mi habitación ni él en la suya, sino que estábamos juntos en algún lugar invisible e indeterminado al que solo podía llegarse por teléfono.
—Bien —dijo después de una eternidad—. Quizá «bien» será nuestro «siempre». 
—Bien —añadí.

todo el mundo debería tener amor verdadero, y debería durar como mínimo toda la vida.

—¿No te corresponde un deseo?

—Una de las muchas ventajas de no fumar es que los paquetes de tabaco duran una eternidad

—Pero yo sí que gasté mi deseo —le respondí.
—Vaya… —me dijo. Y luego, después de lo que me pareció una pausa calculada, añadió—: Pero yo no he gastado el mío.
—¿En serio?

—Tengo problemas con un chico —le dije.
—FANTÁSTICO —me respondió Kaitlyn.

—Bah, ya lo he superado. Me bastó con una caja de galletas de chocolate y menta, y cuarenta minutos para superar a ese chico.

todos aquellos pensamientos eran momentos perdidos en una vida que, por definición, está formada por una cantidad finita de momentos. Incluso intenté decirme a mí misma que aquel sería el mejor día de mi vida.

—Hazel —me dijo mi madre—, ¿estás en la luna?
—No, estoy pensando, supongo —le contesté.
—Estás enamorada —dijo mi padre sonriendo.

—Soy una granada —repetí—. Lo único que quiero es mantenerme alejada de la gente, leer libros, pensar y estar con vosotros, porque a vosotros no puedo evitar haceros daño.

viviría siempre en el recuerdo de los que la querían

la alegría que nos das es mucho mayor que la tristeza que sentimos por tu enfermedad.

No siempre se consigue lo que se quiere.
—¿En serio? —me preguntó—. Siempre había pensado que el mundo era una gran fábrica de conceder deseos.

En esta historia todo el mundo carga con una hamartía sólida como una roca: ella, estar tan enferma; usted, estar tan bien. Si ella estuviera mejor, o usted más enfermo, las estrellas no se habrían cruzado de forma tan terrible, pero la naturaleza de las estrellas es cruzarse, y nunca Shakespeare se equivocó tanto como cuando hizo decir a Casio: «La culpa, querido Bruto, no la tienen nuestras estrellas / sino nosotros». Es muy fácil decirlo cuando eres un noble romano (o Shakespeare), pero nuestras estrellas tienen no poca culpa de lo que nos sucede.

«Ni el mármol ni los regios monumentos / son más indestructibles que estas rimas; / tú brillarás en ellas cuando el tiempo / desgaste, vil, las piedras que ahora brillan»

Quizá no le parezca convincente la lógica de la joven Hazel, pero llevo en este valle de lágrimas más tiempo que usted, y desde mi punto de vista la loca no es ella.

—Gracias por venir.
—Ya ves que intentar mantener las distancias conmigo no va a cambiar mis sentimientos.
—Lo imagino —le contesté.
—Todos tus esfuerzos por salvarme de ti fracasarán.

—Es eso.
—¿El qué?
—Lo que me gusta de ti.

con estos columpios tus hijos aprenderán a familiarizarse con las subidas y bajadas de la vida humana poco a poco y sin peligro, y aprenderán también la lección más importante de todas: por mucho impulso que te des, por muy alto que llegues, no puedes dar una vuelta entera.

Mientras leía, sentí que me enamoraba de él como cuando sientes que estás quedándote dormida: primero lentamente, y de repente de golpe.

Como sabía que a esas horas Augustus estaba en el instituto, le mandé un mensaje.
¿Sigues libre el 3 de mayo? :-)
Me contestó inmediatamente:
Estoy ya en las nubes.

—Hola, Hazel, ¿qué tal? —me preguntó.
—Bien. Desde que te quedaste ciego, estoy cada día más buena.

Sigue luchando su batalla, levantándose cada mañana para ir a la guerra sin lamentarse.

—Vas a tener que elegir tus batallas en la vida, Hazel —me dijo mi madre—. Pero si este es el objetivo por el que quieres luchar, estaremos contigo.

«PORQUE ES MI VIDA, MAMÁ, Y ME PERTENECE».

Su primera razón para vivir y mi primera razón para vivir estaban íntimamente unidas.

el hecho de que sea físicamente evidente que estás enfermo te aleja de los demás.

—«El amanecer brilla en sus ojos, que se pierden»

«la contemporaneidad se especializa en batallas en las que nadie pierde nada de valor, excepto seguramente su vida».

—Estoy enamorado de ti, y no me apetece privarme del sencillo placer de decir la verdad. Estoy enamorado de ti y sé que el amor es solo un grito en el vacío, que es inevitable el olvido, que estamos todos condenados y que llegará el día en que todos nuestros esfuerzos volverán al polvo. Y sé que el sol engullirá la única tierra que vamos a tener, y estoy enamorado de ti.

Amsterdam es como los anillos de un árbol: se hace más vieja a medida que te acercas al centro.

Algunos turistas creen que Amsterdam es la ciudad del pecado, pero en realidad es la ciudad de la libertad. Y en la libertad casi todos encuentran el pecado.

No podía correr, ni bailar, ni comer alimentos ricos en nitrógeno, pero en la ciudad de la libertad estaba entre las chicas más liberadas.

«Venid corriendo. Estoy degustando las estrellas»

—La gente se acostumbra a la belleza. 
—Pues yo todavía no me he acostumbrado a ti

«Las parejas bonitas son bonitas».

«Quiero que este risotto de zanahoria se convierta en una persona para llevármelo a Las Vegas y casarme con él»

No quería emborracharme. Una no tropezaba con noches como aquella a menudo, así que quería recordarla.

—¿Crees que hay vida después de la muerte? 
—Pienso que la vida eterna es una idea incorrecta —le respondí.

¿Y tú?
—Sí —me dijo muy seguro—. Sin la menor duda. No un cielo en el que cabalgas sobre unicornios, tocas el arpa y vives en una mansión de nubes. Pero sí. Creo en Algo, con A mayúscula. Siempre lo he creído.

Creo en esa frase de Un dolor imperial que dice: «El amanecer brilla en sus ojos, que se pierden». Creo que el sol del amanecer es Dios, la luz brilla y sus ojos se pierden, pero no están perdidos. No creo que volvamos a sufrir o a disfrutar de la vida, ni nada de eso, pero sí que vamos a parar a algún sitio.

las almas no se pierden.

—Podría ser peor.
—Podrías ser peor,

Peter van Houten va a contarnos el famoso final no escrito del mejor libro del mundo.

Son almas bondadosas y generosas que nos sirven de inspiración cada vez que respiran.

lo que define al hombre es su capacidad de maravillarse ante la majestuosidad de la creación.

—No quiero hacerte algo así nunca —le dije.
—Bueno, no me importaría, Hazel Grace. Sería un privilegio que me rompieras el corazón.

—¿Por qué el cielo es azul? —le pregunté.
—Porque sí —me contestó.

Una puerta cerrada me separaba de las respuestas con las que soñaba

Eres más rápida que la tortuga, pero nunca podrás alcanzarla.

Entiendo que la historia acaba en mitad de una frase porque Anna muere o está demasiado enferma para seguir, pero usted dijo que nos contaría qué les sucede a los personajes, y por eso estamos aquí, y necesitamos… necesito que me lo cuente.

¿Qué sucede con ellos? Todos dejan de existir en el momento en que acaba la novela.

Estás destinada a vivir los días que te quedan como la niña que eras cuando te diagnosticaron la enfermedad, la niña que cree que hay vida después del final de una novela.

—Los robots se reirán de nuestra valiente locura —dijo—. Pero algo en sus corazones de hierro anhelará haber vivido y haber muerto como nosotros, cumpliendo nuestra misión como héroes.

Nos besamos. Solté el carrito del oxígeno y le pasé la mano por la nuca, y él me alzó por la cintura hasta dejarme de puntillas. Cuando sus labios entreabiertos rozaron los míos, empecé a sentir que me faltaba la respiración, pero de una manera nueva y fascinante. El mundo que nos rodeaba se esfumó, y por un extraño momento me gustó realmente mi cuerpo.

Él se apartó un poco, señaló un espejo y dijo:
—Mira, infinitas Hazel.
—Hay infinitos más grandes que otros infinitos

Creo que en este mundo tienes que elegir cómo cuentas las historias tristes, y nosotros elegimos la versión divertida.

Había dedicado buena parte de mi vida a intentar no llorar delante de las personas que me querían, así que sabía lo que estaba haciendo Augustus. Aprietas los dientes. Miras al techo. Te dices a ti misma que si te ven llorando, sufrirán, y solo serás tristeza para ellos, y no debes convertirte en mera tristeza, así que no llorarás, y te dices todo esto a ti misma mirando al techo, y luego tragas saliva, aunque la garganta no la deja pasar, y miras a la persona que te quiere y sonríes.

Lucharé por ti.

—Me gusta este mundo

—Hoy va… va… va a ser el mejor día de tu vida. Ahora esta es tu guerra.

—Estoy en una montaña rusa que no hace más que subir —me dijo.
—Y para mí es un privilegio y una responsabilidad subir ese camino contigo —le contesté.
—¿Sería totalmente absurdo intentarlo?
—No vamos a intentarlo —le dije—. Vamos a conseguirlo.

¿Crees que todavía queda algo de magia en este mundo?

—La ignorancia es la felicidad

«A veces parece que el universo quiere que lo observen».

Parecía una eternidad, como si hubiéramos estado juntos una breve pero infinita eternidad. Hay infinitos más grandes que otros infinitos.

—A veces sueño con escribir mis memorias. Sería lo ideal para que el público que me adora me recordara.
—¿Para qué necesitas un público que te adore teniéndome a mí? —le pregunté.

El viento soplaba por encima de nuestras cabezas, y las sombras de las ramas se movían sobre nuestra piel. Gus me apretó la mano.
—Me gusta esta vida, Hazel Grace.

así se libraría del miedo a haber vivido su vida, y haberla perdido, sin una buena causa.

los amigos son para siempre

Me tienes a mí, tienes a tu familia y este mundo. Esta es tu vida.

su espíritu se elevó como un águila indomable hasta que el mundo no pudo albergar su feliz alma.

Tanto depende de mí, que observo el universo.

»Pero tengo que decir algo: cuando los científicos del futuro se presenten en mi casa con ojos robot y me pidan que los pruebe, les contestaré que se vayan a tomar por culo, porque no quiero ver un mundo sin él.

—Me llamo Hazel. Augustus Waters fue el fugaz gran amor de mi vida.

No voy a contaros nuestra historia de amor porque, como todas las historias de amor reales, morirá con nosotros, como debe ser.

—No puedo hablar de nuestra historia de amor, así que hablaré de matemáticas. No soy matemática, pero de algo estoy segura: entre el 0 y el 1 hay infinitos números. Están el 0,1, el 0,12, el 0,112 y toda una infinita colección de otros números. Por supuesto, entre el 0 y el 2 también hay una serie de números infinita, pero mayor, y entre el 0 y un millón. Hay infinitos más grandes que otros. Nos lo enseñó un escritor que nos gustaba. En estos días, a menudo siento que me fastidia que mi serie infinita sea tan breve. Quiero más números de los que seguramente obtendré, y quiero más números para Augustus de los que obtuvo. Pero, Gus, amor mío, no puedo expresar lo mucho que te agradezco nuestro pequeño infinito. No lo cambiaría por el mundo entero. Me has dado una eternidad en esos días contados, y te doy las gracias.

El silencio mortal de la línea me sobrecogió. Solo quería volver con él a aquel secreto lugar posterrenal al que nos trasladábamos cuando hablábamos por teléfono.

Te quiero, amigo. Nos vemos en la otra orilla.

Te llegan todos esos amigos justo cuando ya no necesitas amigos.

Vivimos en un universo que se dedica a crear, y a erradicar, la conciencia. Augustus Waters no ha muerto tras una larga batalla contra el cáncer. Ha muerto tras una larga batalla contra la inconsciencia humana, víctima —como lo seréis vosotros— de la necesidad del universo de hacer y deshacer todo lo posible.

mi padre se acercó y me abrazó muy fuerte las piernas, yo abracé a mi madre por la cintura, y me sujetaron durante horas mientras subía la marea.

—Te quiero en presente —susurré, y poniéndole la mano en el pecho le dije—: Está bien, Gus. Está bien. De verdad. Está bien, ¿me oyes?

«Vas a vivir una larga y estupenda vida llena de grandes y terribles momentos que ni siquiera puedes imaginar».

—En casa de Gus hay un dibujo con una gran frase, una frase que tanto a él como a mí nos parecía muy reconfortante: «Sin dolor, ¿cómo conoceríamos el placer?».

Todas las células surgen de células. Toda célula nace de una célula anterior, que a su vez nació de otra célula anterior. La vida surge de la vida. La vida engendra vida que engendra vida que engendra vida que engendra vida.

«Así se sume en el día el amanecer», escribió el poeta. «Nada dorado puede permanecer.»

Pensaba en mi padre diciéndome que el universo quiere que lo observen. Pero lo que queremos nosotros es que el universo nos observe a nosotros,

Había algo suyo, o como mínimo hecho por él, flotando por ahí. Lo necesitaba.

«El dolor es como una tela: cuanto más fuerte es, más valor tiene».

—Incluso cuando te mueras, seguiré siendo tu madre, Hazel. No voy a dejar de ser tu madre. ¿Has dejado tú de querer a Gus?
Negué con la cabeza.
—Entonces, ¿cómo podría yo dejar de quererte a ti?

Eché de menos el futuro.

Podría imaginarlo, podría recordarlo, pero no podría volver a verlo, y se me ocurrió que los sueños que se hacen realidad nunca sacian la voraz ambición humana, porque siempre pensamos que podríamos volver a hacerlo todo mejor.

el mundo no fue creado para el hombre, sino que el hombre fue creado para el mundo.

Se oía el viento entre las hojas, y en aquel viento viajaban los sueños de los niños que jugaban a lo lejos, los niños pequeños que descubrían la vida, que aprendían a correr por un mundo que no había sido creado para ellos corriendo por un parque infantil que sí había sido creado para ellos.

Todo lo que sé del cielo y de la muerte está en este parque: un elegante universo en incesante movimiento, lleno de ruinas deterioradas y de niños que gritan.

Quiero dejar huella.
Pero Van Houten: las huellas que dejamos los hombres suelen ser cicatrices.

Mis pensamientos son estrellas con las que no puedo formar constelaciones.

los verdaderos héroes no son los que hacen cosas. Los verdaderos héroes son los que OBSERVAN las cosas, los que les prestan atención.

yo la cogía de la mano e intentaba imaginar el mundo sin nosotros, y por un segundo fui lo bastante buena persona para esperar que se muriera y así nunca llegara a enterarse de que yo me moría también.

He conseguido mi deseo, supongo, y he dejado mi cicatriz.

¿Qué más? Es preciosa. No te cansas de mirarla. No tienes que preocuparte de si es más inteligente que tú, porque sabes que lo es. Es divertida sin pretenderlo siquiera. La quiero. Tengo la inmensa suerte de quererla, Van Houten. No puedes elegir si van a hacerte daño en este mundo, pero sí eliges quién te lo hace. Me gustan mis elecciones. Y espero que a ella le gusten las suyas.
Me gustan, Augustus.
Me gustan.

11 comentarios:

  1. Uffff, no. No creo que sea un libro adecuado para mí en este momento.
    Creo que lo dejo estar
    Besos

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  2. Ohhh! Eso es una señora reseña! Hubiese hecho lo mismo si no fuera por que el móvil no me dejó subrallar las frases que más me gustaron.
    Dicho queda, intentaré pasarme por estas tierras más a menudo. Me gusta lo que veo :)

    Nos leemos!!
    P.D.: Mil gracias por recordarme muchas de las frases que me gustaron ^^

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  3. POR MAS FICCION QUE SEA TE HACE SENTIR TAN REAL CADA UNA DE SUS FRASES.

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  4. Es muy real. Demasiado duro. Al principio creí que no me había afectado tanto este libro, sin embargo, estar semanas pensando una y otra vez acerca de él no corrobora mucho esa afirmación :')

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    1. necesito hablar con alguien , lo termine de leer y no puedo hablar con nadie ya q nadie leyo el libro, y me siento sola :(

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    2. el libro es demasiado bueno :) me enamoré, no sé si de la historia, del autor, de la vida, del amor, o de un amor q aún no conozco, pero me quedé enamorada.

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  5. Acabo de leerlo y la sensación de dolor y pérdida fue tan real, un libro simplemente maravilloso que nos enseña mucho de la vida y la muerte. He llorado como una magdalena y ojalá las cosas para los dos hubieran sido diferente pero el mundo no es una máquina de cumplir deseos

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  6. Acabo de leer este libro y se sintió horrible. Me encanto, pero he llorado toda la tarde. Creo que es uno de los pocos libros que ha marcado mi existencia en esta tierra, es hermoso.

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  7. Bajo la misma estrella fue el primer libro con el que llore. Quien pensaría que iba a llorar yo no pensé y llore pero sientes esa sensación horrible fue tan real leerlo, te demuestra la vida y la muerte y personas que se enamoran sabiendo que pueden morir en ese instante. Gus le dio a Hazel un Para siempre dentro de días numerados. Gus la amo pero no como un amor de adolescente mas fuerte. Ame su metáfora del cigarrillo y que el estaba consiente de su atractivo físico. Es un gran libro y se merece un gran aplauso.

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  8. Bueno este libro es genial... Cuando empezó a llamarme la atención, pensaba que la gente exageraba al decir que te hacia llorar y reír a la vez. Pero no chille a más no poder y me hacia reír como nunca me había reído a lado de un libro.. Es muy muy hermoso.. RECOMENDABLE

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