29 de agosto de 2013

Alice

Titulo: Alice
Autor: Milena Agus 
Año: 2012 (2012)
Traducido por: Celia Filipetto

Editorial: Alfaguara
Temática: Narrativa romántica adulta
Páginas: 176
ISBN: 978-84-204-0316-8

Sinopsis: Una novela que alimenta nuestras ganas de vivir. Por la autora que ha conquistado a más de un millón de lectores. Alice deja su pueblo para iniciar una nueva vida en Cerdeña. Ocupa el piso de su tía, en un edificio frente al mar, y poco a poco encuentra en sus vecinos una nueva familia. En la planta alta vive un anciano violinista, Mr. Johnson. En la planta baja, Anna, una mujer humilde y pródiga en confianza y ternura. También están Giovannino, un niño lo suficientemente sabio para educarse a sí mismo, y Natascia, tan celosa que vive la pesadilla constante de perder a su novio. Cada uno lleva a cuestas su obsesión, su locura grande o pequeña, sus miedos y sus sueños de amor que, a veces, pueden cumplirse del modo más inesperado.

  • Antes de conocer a la señora de abajo y al señor de arriba la vejez nunca me había interesado.
  • ningún viejo habría podido despertar jamás mi imaginación. Ninguno salvo la señora de abajo y el señor de arriba.
  • Y ahora ya no veo la vejez como la oscuridad, sino como un destello de luz, tal vez el último.
  • Ya sabía que iba a ocurrirme algo extraordinario —dijo—, y ahora sé que era ir al piso de arriba.
  • leía libros de rimas infantiles, que aprendía de memoria, porque me gustaba ese mundo donde todo estaba del revés, pero en el que todos se sentían contentos. Y donde todo era bonito.
  • —¿Qué tiene de malo que vuelva a soñar?
  • Me llama para que suba al piso de arriba y admire el efecto de las mantas en una cama deshecha, con la ventana de fondo por la que se ve el azul del mar.
  • «¡Cuántas lucecitas! ¡Ah, las lucecitas! ¡Ah, viajar sin salir de casa!»
  • va a trabajar al piso de arriba con la actitud de haber sido contratada en el cielo,
  • —Tómame el pelo, pero los cuentos de hadas nos enseñan a resolver muchas situaciones difíciles —le dice su madre—.
  • todo esto le parece interesante, tal vez porque está enamorado de mí y el amor es ciego.
  • En los detalles está nuestra felicidad y nuestra infelicidad.
  • —¿Por qué escribes?
    —Porque todo pasa y se pierde y los textos escritos permanecen.
  • mi padre no es de este mundo, tal vez por eso es un buen ejemplo de hombre.
  • Estar bien consigo mismos, no querer ser ni más ni menos de lo que se es.
  • He aprendido mucho del mar, porque en el mar sientes que el verdadero poder nunca será tuyo.
  • Y el cielo, cuántas estrellas, él estaba embobado con las estrellas y tocaba el violín para ellas,
  • la vida nos llena el corazón y no siempre podemos echarla.
  • Para mí la muerte es un par de zapatos vacíos.
  • Era amable con él y hacía todo lo posible por entrar en aquel zapato apretado que era mi matrimonio.
  • Yo creo que si queremos que una persona que nos cae antipática siga siendo antipática para siempre, debemos negarnos de plano a conocerla.
  • ¿Has visto, Calamidad, cómo ha pasado esta tarde gris, húmeda, penosa, y cómo en el cielo brumoso asoman otra vez las estrellas?
  • —Escribiré sobre ti —le digo.
    —Así me gusta, de ese modo no moriré nunca.
  • —Sin duda: un poco de realidad y un poco de invención. Por lo demás, ¿no es eso la vida?
  • Desde luego, las novelas las han inventado los hombres, como a lo mejor se han inventado también a Dios, pero son dos invenciones hermosísimas, ¿no te parece?
  • —Te quiero aunque no tengas nada. Nosotros somos más importantes que las cosas.
  • —Pero cuando te pegaban, ¿ganabas?
    —Ganaba siempre. No con las manos, con la cabeza.
  • lo único que quieren nuestros corazones es amor. Y pensándolo bien, la mejor edad para enamorarse es justamente la vejez.
  • Miraba mis zapatos, colocados al lado de la toalla, y pensaba en cómo serían sin mis pies dentro, vacíos para siempre.
  • —¡Alice! ¡Alice! —me llamaba detrás de la puerta—.
  • Yo tengo la impresión de que delante del mar todo parece más ligero, los problemas vienen con las olas, y ellas después se los llevan.
  • La luz del piso de arriba. ¡Ah, el piso de arriba! ¡Y Mr. Johnson, cuando en la novela se presentó en el piso de abajo armado de su maleta y su violín! ¡Ah, qué buena escritora fui! ¡Con las novelas el alma vuela!

2 comentarios:

  1. Hola!
    Me gusta mucho tu blog. Me quedo! Por cierto, te he nominado a un premio. Pásate cuando quieras :)
    Un beso!

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  2. Te he entregado un premio. Entra aquí para saber los detalles: http://alwaysinourownworld.blogspot.com.es/2013/09/quinto-premio.html

    Besos ;3

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