7 de noviembre de 2013

El beso más pequeño

Titulo: El beso más pequeño
Autor: Mathias Malzieu
Año: 2013 (2013)
Traducido por: Robert Juan Cantavella

Editorial: Reservoir Books
Temática: Ficción Moderna y Contemporánea
Páginas: 144
ISBN: 978-84-397-2832-0

Sinopsis: ¿Eres de los que creen que el amor mueve montañas? ¿Que nuestro destino amoroso está por encima de nuestra voluntad? ¿Te parece que una historia de amor romántica tiene que vencer todo tipo de obstáculos? Si en alguna ocasión te hiciste esas preguntas esta novela fue escrita para ti, y empieza de la siguiente forma: Chico busca a chica. Pero ¡un momento! que nuestros personajes son mucho más originales: chico enamorado busca a chica con nombre de flor y que cuando la besan desaparece. Chico enamorado y desesperado que recurre a un extraño detective privado especialista en cazar mujeres difíciles. Y así, da comienzo una aventura que nos planteará una última pregunta ¿Cuando encontramos al amor de nuestra vida, sabemos retenerlo?.

  • El beso más pequeño nunca visto. Una milésima de segundo, pulpa y plumón incluidos. Apenas un roce, un ejercicio de papiroflexia. Un esbozo de cortocircuito.
  • Un cataclismo disfrazado de beso en miniatura. Más poderoso que un ejército de rayos. El beso más pequeño nunca visto. Impacto de luz y luego ya nada.
  • Nos habíamos dado el beso más pequeño nunca visto y de repente se volvió invisible, tajante como un apagón.
  • –Las mujeres invisibles son muy difíciles de encontrar, incluso cuando huelen demasiado bien
  • –Necesitará usted la paciencia de un pescador de sirenas –dijo, sumido de repente en sus pensamientos–.
  • –El recuerdo de ese beso sigue tan vívido que es como si lo estuviese viviendo ahora mismo. Como si se regenerase a cada segundo.
    –Porque piensa en él todo el tiempo, es usted quien lo mantiene vivo.
  • –En cualquier caso, va a tener que enfrentarse a un reto de inventiva amorosa si espera encontrar a la chica invisible.
  • Escríbale lo que siente y por qué necesita encontrarla.
  • A día de hoy, sé que la mujer de mi vida seguirá siendo invisible para siempre, incluso contando con un loro mágico.
  • Me gustaba la idea de que pudiese estar en cualquier parte.
  • Cuando perdí a mi madre, necesité la ayuda de un gigante de cuatro metros y medio para empezar a encontrarme mejor.
  • Tenía la impresión de encogerme, de volverme transparente. Después de aquello, ya no supe ni lo que quería ni lo que valía.
    Hasta que sentí el roce de la chica que desaparece al besarla.
  • Era la época en que todavía llevaba mi corazón hecho pedazos metido en una caja a zapatos que había pertenecido a quien yo consideraba mi elegida.
  • –El beso más pequeño nunca visto ¿fue un beso robado? –me preguntó el viejo detective.
    –Fue demasiado bueno para ser nada más que un beso robado, pero de todos modos... Sí. Un poco.
  • aquel recuerdo había hecho crecer una extraña flor en el fondo del agujero de obús que me servía de corazón. Poco más que una rosa, apenas una amapola. Pero era hermoso mirarla entre los escombros. Me daba fuerzas.
  • Dime, ¿qué necesitas ahora?
    –Amor y un tubo de vitamina C, por favor.
  • –¡Ah, no, nada de fosforito! ¡Fos-fo-res-cen-tes!
  • El recuerdo de una chica invisible es frágil. Requiere de un cierto mantenimiento. Escribir sobre ella era una buena forma de alimentarlo.
  • Tu cuerpo se parece, hasta confundirse con él, a ese árbol frutal que tiene la particularidad de no producir más que dos frutos por vida. Cuentan que si te duermes entre sus ramas te despiertas enamorado.
  • Me había convertido en pescador de sirenas, con un loro a modo de caña de pescar.
  • «Soy el tipo de chica que desaparece cuando la besas y me gustaría mucho saber cómo sigue la historia»
  • «Si aparezco, no me amarás».
  • «Propongo una dosis microscópica. Besos cariñosos de París».
  • Mi corazón y mi cerebro se entregaban a una partida de ping-pong de preguntas.
  • La primera vez que un chico me besó, fui invisible durante tres minutos antes de aparecer de nuevo. Sucedió en el patio del colegio, bajo un plátano, y tras besarme con los ojos cerrados, el chico se quedó dando vueltas y más vueltas alrededor del árbol tratando de encontrarme.
  • Cuanto más me gustaba alguien, más tiempo desaparecía. Hasta que me enamoré apasionadamente y ya no volví a aparecer.
  • «¿Podríamos igualmente no-vernos, por lo menos una vez?»
    «Si me prometes no-besarme, no veo por qué no.»
  • A veces nos derrumbamos hasta tal punto que incluso la idea de la felicidad nos asusta. Los ojos del corazón se acostumbran a la oscuridad e incluso la luz más suave se vuelve cegadora.
  • plantó cohetes de todos los colores en el interior de mi cuerpo.
  • La extraña rosa en el fondo de mi agujero de obús extendía sus pétalos como las alas de una mariposa.
  • Mis viejos fantasmas hacían cola a la puerta de mi corazón, aguzando los recuerdos en afiladas sombras.
  • El oxígeno del cielo entero ya no me bastaba para respirar.
  • –No estás obligado a dejar de tener miedo. Lo único que necesitas es aprender a vivir con tus angustias y con las suyas. No ignorarlas y dejar de prestarles atención. A mí me parece que todos estamos un poco ahí. Y creo que es el problema más hermoso del mundo.
  • ¡El amor es una ecuación poética, amigo mío! Debes tratar de resolverla a cualquier precio.
  • Algo me decía que, al final, era posible que tu chica invisible fuese yo. Pero tú no me veías ni siquiera cuando me ponía roja. Por más que te pedía un beso, ¡tú pensabas que te estaba hablando de chocolate!
  • Tenía ganas de decirle que estaba ahí, justo ahí, dispuesto a inventar la nieve tibia y espolvorearla sobre sus ojos para que se interesase por mí. Jamás me atreví.
  • Ser o no ser... un enamorado. Esa es la cuestión.
  • Existen mujeres cuyo misterio se desvanece de una sola vez cuando empiezan a reír. Como si alguien encendiese neones de cuarto de baño en medio de un bosque de cuento de hadas.
  • «¿Cómo convencer a un electrocutado del amor para que supere su miedo a vivir plenamente su historia de amor?».
  • «¿Cómo vivir una historia de amor sin besarse?».
  • Ella era demasiado hermosa para mí, con su vestido tan transparente que ya ni siquiera se la veía. Ni ella ni el vestido ni nada. Entonces, a veces, me sacaba una lupa del bolsillo y me acercaba a ella. «¡Te veo!», le decía.
  • Era tan hermoso que hacía llorar.
  • Soñaba con inventar un interruptor mágico que la hiciese iluminarse de golpe, como la torre Eiffel al anochecer.
  • era nuestra historia la que corría el peligro de desaparecer de verdad.
  • Si cierras los ojos y dices un nombre, ¿cuál es?
  • No podía poner el amor sobre una balanza y decir quién era el gran vencedor. Sus densidades eran demasiado distintas, casi harían falta dos palabras distintas para referirse a esos dos amores.
  • –La chica invisible. Ha venido a verme.
    –Ah, ¿y cómo estaba?
    –Invisible. Muy hermosa sin duda, pero muy invisible. No pensaba que alguien pudiese borrarse hasta tal punto.
  • –Me gustaría besarte, con riesgo de aparecer ante ti.
    –¿Y si te pones enferma?
    –Me arriesgaré. No creas que no tengo miedo, pero quiero hacerlo por ti.
  • Si no me decido a aparecer, serás tú quien desaparezca.
  • Impacto. El beso más intenso nunca visto. Un centenar de segundos, pulpa y plumón incluidos. Mucho más que un roce, que un ejercicio de papiroflexia. El gran cortocircuito de corazón. El beso más intenso nunca visto.
  • Fue un momento extraño y hermoso. Una especie de reencuentro con alguien que nunca se había ido.
  • –Tengo miedo de que me veas. Tengo miedo de que al descubrir mi auténtico rostro ya no me quieras.
  • –¿Te ha decepcionado que sea yo? –soltó para romper el silencio.
    Mi cerebro y mi corazón debían de estar cargando un nuevo software emocional para descifrar toda aquella información.
  • habría bastado con que me vieses de verdad.
  • El cielo explota en sollozos de lluvia contra el cristal. Jamás lograré aceptarlo. Lo que ha pasado, lo que ya no ha pasado. Las estrellas se disuelven a través del parabrisas, la luz de la luna penetra incluso en lo más hondo del asfalto. Más que rodar, el taxi se desliza, ya no percibo el menor ruido. Miro el teléfono. Luisa me ha estado llamando, varias veces.

6 comentarios:

  1. Hola!
    Paso a comentarte que tienes un premio en mi blog --> http://bookeverywhere.blogspot.mx/2013/11/premios.html

    Un beso!

    ResponderEliminar
  2. No he leído nada de este autor, gracias por la entrada :)

    Besooooos ^^

    ResponderEliminar
  3. Leí un libro de Malzieu hace tiempo pero no me gustó, así que no creo que me atreva con éste.
    Besos!

    Joana

    PD: tienes un premio en mi blog ;)

    ResponderEliminar
  4. No lo he leído, me quedé con.. El del corazón y el reloj. No recuerdo el título...
    La mecánica del corazón!! eso.
    y como ves no me emocionó
    Besos

    ResponderEliminar
  5. Hola, yo empecé uno del autor hace mucho tiempo pero no terminó de convencerme y lo dejé. No creo que le de una oportunidad a este, aunque he de decir que la portada me gusta.

    Nos leemos, besos^^

    ResponderEliminar
  6. Coloca para comentar con Facebook existe una herramienta para blogger llamada disqus es muy buena, pruebala, excelente blog, me encanto, a favoritos para verlo todos los días.

    ResponderEliminar