22 de abril de 2014

Ese instante de felicidad

Titulo: Ese instante de felicidad
Autor: Federico Moccia
Año: 2013 (2013)
Traducido por: Maribel Campmany

Editorial: Planeta
Temática: Ficción Moderna y Contemporánea
Páginas: 416
ISBN: 978-84-08-12015-5

Sinopsis: Nicco está pasando por una época difícil: su novia le ha dejado y desde que su padre falleció tiene que ocuparse de la familia, que parece haber perdido el norte: su madre no levanta cabeza, su hermana menor cambia de novio cada noche, y la mayor, madre de un niño de tres años, se ha vuelto a enamorar de un antiguo amor. Por si fuera poco, tiene dos trabajos: en el quiosco de periódicos familiar por las mañanas y como agente inmobiliario por las tardes. Además, su mejor amigo no puede decidirse entre dos chicas que van tras de él. Pronto conocen a dos jóvenes españolas en Roma y se dan cuenta que la vida es demasiado corta para desperdiciarla pensando en el pasado, así que deciden pasárselo bien junto a las dos extranjeras. Cuando Nicco se da cuenta de que sus sentimientos son más fuertes que una simple atracción física, su chica desaparece sin dejar rastro. ¿Qué debe hacer?

  • Un día. Un día todo esto habrá pasado.
    No, no era así. Ah, sí, ya me acuerdo: «Un día, de todo esto, sólo quedará una nubecilla.»
  • «La vida es una enfermedad mortal.»
  • A veces vivimos de manera tan distraída, por decirlo de alguna manera, que es como si ese día no nos pareciese importante. Sin embargo, un día puede hacer que todo cambie, que ése sea el nuevo día. Hoy, por ejemplo, siento que es un día importante.
    «Tengo que hablar contigo.»
  • Y entonces, en ese instante, recuerdo perfectamente la frase: «Llora, medita y vive; un día lejano, / cuando estés en la cumbre de tu futuro, / este feroz huracán / te parecerá una nubecilla.»
  • El amor está hecho de cosas estúpidas, de cosas que no tienen sentido, quizá, que hacen sonreír o negar con la cabeza, pero que en esos momentos parecen preciosas. El amor son esos mensajes que no quieren decir nada pero que lo dicen todo, a los que no prestas atención cuando llegan a diario pero que se convierten en una obsesión cuando empiezan a faltar. Si todos estuviéramos enamorados, este mundo sería precioso.
  • Estar mal, en cierto modo, me hace ver mejor la realidad, hace que pueda enfocarla, que pueda darme cuenta de las cosas ridículas de la vida. Y todo me parece dramáticamente ridículo. Menos ella.
  • «No busques la verdad. A veces no hace falta.»
  • A los amigos, por otra parte, no hay que entenderlos, hay que aceptarlos;
  • —«“Para salvar el mundo, debes empezar salvando a las personas de una en una”,
  • Me quedo ensimismado en ese recuerdo, sin encontrar las palabras para definirla. Las palabras nunca son suficientes cuando quieres a alguien.
  • Fue un instante, se llevó el largo pelo hacia un lado, inclinó la cabeza y sonrió, era como si dijera: «Eh, chico patoso..., ¿en serio quieres enamorarte de mí?»
  • Es ella, ha llegado por mi espalda sin que me diera cuenta y me invita a tomar algo, esas cosas absurdas e imprevistas que hacen que te sientas estúpido y al mismo tiempo también feliz.
  • «Sí, pero todo puede ser, porque... en el amor todo es posible.»
  • el amor te arrolla, no mira a nadie a la cara, te hace cometer locuras, te hace sentir feliz como ni siquiera podías imaginarte que podías serlo y después te hunde,
  • desde el primer momento en que nos vimos supe que era él.
  • El amor es una cosa simple.
  • ¿Te das cuenta? Es una de esas señales del destino que te lo hacen ver todo claro...
  • —¿Y bien? ¿Qué pasó después?
    Cierra los ojos y asiente, se queda así. Oh, Dios mío, pero ¿qué está haciendo? ¿Se ha dormido? ¿Se ha desmayado? ¿Le ha dado algo? Luego vuelve a abrirlos, son los ojos más felices del mundo.
    —Me besó.
  • Y, sin embargo, no es cierto, si estás enamorado las cosas pasan. Es como si te dieran la combinación, como si se abriera una puerta y te desvelaran un secreto...
  • Cuando la vida se empeña, no tienes nada que hacer, has perdido.
  • Nos quedamos allí, en el silencio de aquella oscuridad, todavía abrazados, de nuevo el uno dentro del otro, y todo parecía natural, incluso decir algo importante, pero no me salía. Y fue ella quien lo dijo en la oscuridad:
    —Nicco... Te quiero.
  • Cuando estás bien con una persona, no es tan importante lo que haces, sino cómo lo haces. Todo. Incluso esperar. Un hombre que empieza a resoplar mientras espera a una mujer es que ya no está enamorado. Yo todavía no me había cansado de esperarla. No me habría cansado nunca.
  • «Toda acción provoca una serie de acontecimientos.»
  • Sólo por ti mudaré la piel para no sentir las estaciones pasar sin ti...
  • —¿Qué pasa?
    —Pasa que eres preciosa...
  • Sólo por ti convenzo a las estrellas para que dibujen en el cielo infinito algo que se parezca a ti...
  • seguiré esperando, porque a veces el tiempo no cuenta nada, absolutamente nada, y otras veces, en cambio, lo es todo, y en esos casos nunca tienes el suficiente.
  • —No me lo puedo creer, pero ¿qué haces?, ¿estás llorando?
    —No, qué va... Es que se me ha metido algo en el ojo...
  • —No te preocupes, llorar es lo más bonito, significa que echas de menos a alguien de verdad y que lo querías mucho...
  • Mamá se queda asomada a la ventana, en silencio, mirándome desde arriba en la oscuridad de la noche. Y ahora que me fijo, unas estrellas lejanas, detrás de ella, le enmarcan la cabeza, dando a esa imagen un matiz beatífico.
  • Creemos que conocemos a las personas que nos rodean, pero no es así. No sabemos nada de sus pensamientos, de su serenidad, de su dolor.
  • Nuestra vida está hecha de un sutil, continuo equilibrio y cada vez que por fin crees haberlo encontrado ocurre algo y vuelves a quedar descompensado, caes hacia adelante o hacia atrás e intentas recuperar como sea ese equilibrio.
  • Y, entonces, ¿por qué no encuentro a nadie como tú?
  • —Un buen día su amistad cambia, se transforma en otra cosa.
  • Y en ese momento más que nunca me di cuenta de que la amaba, y en ese preciso instante comprendí que nunca se lo había dicho.
  • La vida es afrontar los errores, hacerse cargo de ellos, saber resolver las situaciones engorrosas buscando la frase adecuada...
  • —Pregúntales qué libro están leyendo, es más, ¿crees que han leído un libro alguna vez?
  • Doy una calada y empiezo a jugar, divertido, y por un instante no me importa ni siquiera cómo irá la partida porque es uno de esos raros momentos en que de repente no piensas en nada, te relajas, tomas una cerveza y sientes que allí, entre esas personas, no existe ningún peligro, esos raros instantes de felicidad.
  • un amigo es alguien que lo sabe todo de ti y le gustas igualmente.
  • —Un verdadero amigo no pide explicaciones, se queda a tu lado en silencio y, si es necesario, hace lo que le piden.
  • Todavía no lo sabía, pero estaba esperando a mi futuro.
  • ¡Del establo... a las estrellas!
  • De modo que vamos a la tercera farola, atamos el candado a una cadena, nos ponemos de espaldas y lanzamos a la vez la llave al Tíber.
  • María me coge del brazo y apoya la cabeza en mi hombro, y así, mientras ellos siguen caminando hacia el hotel, nosotros giramos a la derecha hacia la Fontana de Trevi.
  • Miro al cielo.
    —La luna está alta y está lleno de estrellas, y una estrella parece haber venido hasta aquí, a encontrarme.
  • un beso puede desvelar cualquier cosa, con un beso lo sabes todo.
  • Sí, me pierdo, con ella sí que lo veo claro, es un beso en todos los idiomas del mundo.
  • Y, sin embargo, ella es real y habla precisamente conmigo.
  • Un beso es un paspartú, un beso es una antigua réflex, un beso es como un molde de arcilla, un beso detiene la imagen en el tiempo, la foto, el detalle, el sabor, el carácter de la persona que te ha besado. Y siempre te quedará de ella ese momento único, especial, irrepetible, ese instante de felicidad.
  • Me dejo llevar por ella, cierro los ojos y me pierdo, y por un instante me siento feliz. Y es una sensación preciosa que siempre te sorprende, casi te conmueve, te habías olvidado de lo bonito que es ser feliz, pero en el mismo instante que intentas aferrarte a ella al menos durante algo de tiempo, volver a sentirla, ya ha pasado. Pero ese instante tal vez vuelva.
  • Qué extraña es la vida. Ella me dejó sin decir nada, sólo... «Lo siento».
  • Sí, debería haber sido mejor, y sigo repitiéndomelo mientras lloro bajo el agua caliente y mis lágrimas se confunden con todo lo demás, igual que mi vida en este momento.
  • ¿Y si fuera ella?
  • La miro en silencio y sonrío, y todo sería perfecto si sólo supiera decir «Te quiero».
  • a veces es como si el destino escogiera algunas cosas por ti porque son perfectas.
  • Sonríe, y en esa sonrisa está toda la belleza de este momento único que estamos viviendo.
  • ¿por qué siempre tenemos que estar pendientes del futuro? ¿Por qué no somos capaces de vivir el presente? Mi padre siempre me decía: «Todo el mundo empieza las cosas en lunes, todo el mundo espera que un día suceda algo, todo el mundo a menudo dice: a partir de mañana... ¡Y, mientras tanto, pierde el hoy!»
  • ese momento precioso e indiscutible en el que no se necesitan palabras, lo dice todo ese instante de felicidad.
  • Estoy enamorado de ti, perdóname, nunca he sido capaz de decírtelo pero te lo digo ahora, y me gustaría secar tus lágrimas con mis besos, me gustaría retener tu sonrisa para siempre porque todo es triste sin ella y me gustaría regalarte mi corazón porque, sin ti, no me sirve de nada...
  • No debería haberlo dicho. O sea, ¡¡¡perdona si lo llamo error!!!
  • ¡aunque una mujer entre en nuestra vida, la relación con los amigos no debe cambiar en absoluto!
  • Este tiempo tan nuestro, de vida juntos, enamorándonos.
  • Nosotros nunca nos alejamos. E incluso si alguna vez estábamos lejos físicamente, en realidad estábamos aún más cerca.
  • «¡El diablo está aquí, el diablo está en el dinero, en el poder, en lo fácil que es todo!»
  • Una vez vi un cuadro que me gustó muchísimo. Era una mujer de espaldas y debajo había una frase toda corrida, pero que de lejos se leía con claridad: «Y los demás ¿quiénes son?»
  • de repente, aparecen pequeños espacios verdes, un trozo de Tíber, la curva del Aniene y a continuación todo se vuelve amarillo, campos de girasoles y grandes colinas con algunas ovejas blancas.
  • hasta las estrellas estaban como suspendidas y parecían tener ganas de escuchar algo por mi parte. Pero no dije nada más.
    —Dime algo de amor...
  • María y yo nos miramos fijamente, y es una mirada hecha de mil palabras en cualquier idioma, o al menos es lo que me gustaría creer.
  • Las luces de Florencia son como una poesía junto a las notas que escucho. Ahora. Este instante.
  • unas enormes bandadas de golondrinas bailan juntas en el cielo, formando figuras, una pelota, después un triángulo, una especie de torbellino de pájaros...
  • Ámame como la tierra, la lluvia, el verano, ámame como si fuera la luz de un faro en el mar, ámame sin un mañana, sin hacernos daño, pero ahora ámame...
  • —Me lo dice mirándome a los ojos, y su piel, su pelo, se iluminan con el sol que se refleja en el agua al atardecer.
  • La miro y me siento ligero y tengo una extraña sensación. Sólo estás así de bien cuando no tienes problemas, cuando no te preocupas por nada, cuando sin un verdadero motivo te sientes satisfecho y cuando no tienes nada que hacer después. Entonces aspiro profundamente y sonrío. En efecto, es un instante de felicidad. Pero en seguida me asalta un pensamiento, basta muy poco para que ese instante ya haya pasado. Ya no está, lo he perdido, y me pregunto cuándo volveré a encontrarlo.
  • Después he puesto la mano bajo su barbilla y con dulzura le he levantado el rostro. Entonces ella ha mantenido los ojos cerrados durante un rato, pero cuando los ha abierto ha sido un espectáculo. Verde agua con un poco de marrón, pero húmedos por el llanto, profundos, delicados, sensibles, ingenuos, con toda una vida por delante y todo el deseo de ser amados. Así los he visto. Dentro de ellos he encontrado todo eso, un viaje de amor infinito.
  • Le paso la piedra y ella la aprieta fuerte y se la pone encima del corazón y parpadea fingiendo una divertida imitación.
    —Oh... Es il mio cuore...
    —No, è mio, y tú lo has robado.
  • Pero la realidad es que necesito un sueño, necesito desesperadamente un sueño, porque todo lo que me rodea ahora no lo es, he perdido algo que me ha hecho dejar de soñar, y de una cosa estoy seguro: sin un sueño no se va a ninguna parte.

8 comentarios:

  1. Quiero leer este libro, creo que me va a proporcionar muuuuuchos instantes de felicidad. ¿¡Quién se resiste con esa portada tan bonita (a mi modo de ver)!? Lo de la cebra es absolutamente genial. Me ha hecho dudar sobre todo :) Un beso, te leo

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  2. Tengo muy abandonado a este autor desde el chasco que me lleve con Amore 14 (aqui Carolina se enamora). Todo lo que ha publicado despues de ese libro lo tengo sin leer y casi sin ganas de hacerlo.

    Saludos

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  3. ¡¡¡¡Hola!! ¡¡Me ha gustado mucho tu blog!! ¡¡Me uni!!
    Tengo un blog que hice la semana pasada… ¿Lo visitarías y me dejarías un comentario??
    http://palabrasdearia.blogspot.mx/
    Saludos!!

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  4. No, si las frases me gustan. Pero me da una pereza leer a este señor...
    Besos

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  5. me gustaria leer algo de el pero en italiano >.< saludoss

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  6. me encanta como escribe...es genial...me encantan sus novelas

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  7. Hermosas frases, me encanta esta http://www.1001consejos.com/frase/frases-con-imagenes/las-diferentes-formas-de-extranar/

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  8. Me encanta ese instante de felicidad en el que busco frases de felicidad y en los libros la encuentro

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