5 de mayo de 2014

Amistad de juventud

Titulo: Amistad de juventud
Autor: Alice Munro
Año: 1990 (2011)
Traducido por: Esperanza Moreno Perez

Editorial: Debolsillo
Temática: Cuentos
Páginas: 320
ISBN: 978-84-9989-647-2

Sinopsis: Una colección de relatos de la autora que actualmente está considerada la maestra mundial en el género. En los diez relatos que componen Amistad de juventud se recrean los misterios que anidan en el centro de la experiencia humana. Múltiples vidas circulan por sus páginas, las vidas de hombres y mujeres que rememoran los deseos y los sueños que enterraron hace ya quizá demasiado, las vidas que resultaron de elecciones incomprensibles pero que asimismo las han moldeado hasta convertirlas en lo que son. La mano sabia de Alice Munro lo describe todo con una piedad y un arte inusitados, haciendo de este libro una verdadera obra maestra.

  • Soñaba a menudo con mi madre y, aunque los detalles del sueño variaban, la sorpresa era siempre la misma.
  • Las lilas florecieron, las tardes se hicieron más largas, los pájaros volvieron a hacer sus nidos y mi madre atraía la atención de todo el mundo,
  • Mi madre estuvo realmente ocupada con su propia vida, y finalmente fue prisionera de ella.
  • Los malvados medran. Pero está bien. Está bien, los elegidos están ocultos bajo la paciencia y la humildad e iluminados por una certeza que los acontecimientos no pueden perturbar.
  • Recuerdo haber visto una carta que empezaba: «Amiga de mi juventud». No sé a quién iba dirigida. Todas eran amigas de su juventud.
  • Su pelo rubio cobrizo —retocado ayer— refleja el sol como una corona de pétalos.
  • hay todo un sistema subterráneo que una llama «sueños», por no tener mejor nombre que darle, y que este sistema no se parece a las carreteras ni a los túneles, sino que se parece más a la cadena de un cuerpo vivo, enrollándose y estirándose, impredecible pero finalmente familiar..., donde una está ahora, donde siempre ha estado.
  • Se puede hacer el amor deprisa si tienes que hacerlo, pero se necesita tiempo para una pelea.
  • lo que uno cree —y, por un momento, espera—, que es el final absoluto puede ser solamente el comienzo de una nueva etapa, una continuación.
  • Se levanta de la cama y se dirige a la ventana. El cielo nocturno está claro, sin luna y con estrellas brillantes. Pegaso pende enfrente, sobre el pantano. Su padre le enseñó esa constelación; automáticamente, cuenta las estrellas.
  • Almeda mira en lo profundo, en lo profundo del río de su imaginación y en el mantel, y ve que las rosas hechas a ganchillo flotan.
  • Ella sintió que algo caía en su interior: su corazón, su estómago o su valor..., lo que sea que se cae.
  • NADIE GANA EN UNA GUERRA
  • vuelven año tras año y a veces se convierten en amigos
  • La gente se sentaba y observaba el lago, nunca observaba así un ondulante campo de hierba o las mieses. ¿Por qué, cuando el movimiento es el mismo? Debe de ser el arrastre, el desgaste, lo que les impulsa. El agua que vuelve constantemente..., desgastando, alterando la playa.
  • —No se llega a ninguna parte en la vida sin tentaciones
  • Láminas de hielo caen al suelo desde las cargadas ramas de los sauces y el sol brilla a través de ellas desde el oeste; son como paredes de perlas.
  • Cada uno de ellos sabía lo que el otro maquinaba, y no lo dijo, y eso era un vínculo más allá de lo normal.
  • Pensaba que los viajes por mar, tal como se creía, permitían huir de todo y cómo el «todo» quería decir, presumiblemente, su propia vida,
  • Se quedó sentada como una piedra. No podía moverse del mismo modo que en un sueño uno no puede escapar de algún peligro.
  • La belleza de Matilda, que inspiró esta conversación, era realmente digna de una princesa cautiva. La belleza de las ilustraciones de los libros de cuentos.
  • Necesitaba a alguien que lo comprendiese todo y que no necesitase explicaciones.
  • Su imaginación no funciona esta noche, no le abre las puertas a un territorio brumoso y tierno.
  • Esto es auténtico; su dolor y su culpa en este momento son auténticos, y nunca desaparecerán del todo. Pero tampoco obstaculizarán su camino.
  • La amenaza es un cambio, pero no la clase de cambio sobre el que te advierten.
  • Una puede mirar calle abajo y puede ver las sombras, la luz, los muros de ladrillo, el camión aparcado debajo de un árbol, el perro tumbado en la acera, el toldo del verano oscuro, o el montón de nieve pardusco..., puede ver todas estas cosas en su estado de separación temporal, todas conectadas por debajo de esa forma tan preocupante, satisfactoria, necesaria e indescriptible. O puede ver escombros.
  • Largos rayos de sol caen entre los podados cedros y los susurrantes álamos, que todavía retienen muchas hojas doradas, sobre la abundante hierba verde.
  • Habría sido amable por su parte hacerle pensar que no había sido solo una... una amistad alquilada, ¿comprendes?, desde el principio.
  • He pensado en todos nosotros, en realidad, en cómo éramos hace aproximadamente quince años, y creo que éramos exactamente igual de vulnerables, en algunos aspectos, que los chavales con sus viajes de ácido y todo eso, que se suponía que dejaban marca para toda la vida.
  • No eran exactamente personas solitarias, pero no tenían con quién hablar de libros.
  • Georgia encontraba liberadora aquella sencillez después de las calles sombreadas y sinuosas, los patios floridos y los escaparates rodeados de enredaderas de Oak Bay. Allí los libros podían hacer valer sus méritos como no podían hacerlo en una tienda de la ciudad más artificiosa y tentadora.
  • La librería era una avenida recta de generosidad, de promesas plausibles.
  • Los problemas empezaron, quizá, en cuanto se dijeron que se amaban. ¿Por qué hicieron aquello: definir, exagerar, confundir lo que fuera que sintieran?
  • Pensaba en ser botada a un mar gris, profundo, siniestro y magnífico. Amor.
  • Ten cuidado la próxima vez. Cuando se ha dicho eso, la siguiente vez es siempre muy delicada.
  • El dolor es para las cosas serias, para las pérdidas importantes.
  • Me estás humillando. Bien. Bien. Quizá me lo merezca. Me lo merezco. Pero después de que me hayas humillado lo suficiente volveremos a ser amigas y nos reiremos de esto. Cuando seamos unas damas viejas, te juro que nos reiremos.
  • La gente hace cambios trascendentales, pero no los cambios que se imagina.
  • Supongo que nunca nos creemos que vayamos a morirnos.
  • un mundo de campos blancos, pantanos helados, cielo rosa, estrellas evanescentes y un frío horroroso.
  • Un hombre te arruina la vida durante un tiempo incontrolable y después, un día, no hay nada, solo un agujero donde él estaba, es inexplicable.
  • Era horrible. No sé. No sé..., ¿crees que era amor?
  • Margot y Anita han llegado hasta aquí. Todavía no están dispuestas a dejar de hablar. Son totalmente felices.

9 comentarios:

  1. yo no he leido el libro, de hecho no lo conocia >.<
    besos!

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  2. No he leido nada de esta autora y por ahora no me llama la atencion, puede que mas adelante.

    Saludos

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  3. Pues me han gustado muchisimo las frases! Es una autora que quiero leer, aunque no sabía por cual libro comenzar. Creo que este es una buena opción!
    Besos :)

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  4. No lo he leído, me animé con sus relatos y pese a que reconozco que escribe de miedo no conseguí conectar. La tengo en cuarentena
    Besos

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  5. No lo conocía pero no tiene mala pinta.

    Besos

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  6. No lo conocía pero tampoco me llama la atención:( Un besin :D

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  7. Me llama la atención esta escritora y tengo muchas ganas de leer relatos! Tal vez pruebe!
    Me quedo como seguidora y me iré pasando por aqui! Aprovecho para dejarte mi blog de lectura! Te espero alli!

    http://lalectoradurmiente.blogspot.com.es/

    Un beso!

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  8. Hola:)
    No conocía tu blog, me quedo por aquí, ya tienes nueva seguidora.
    No he leído nada de esta autora y tampoco me llama mucho la atención.
    Besos,

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  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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