7 de junio de 2015

La señora Dalloway

Titulo: La señora Dalloway
Autor: Virginia Woolf
Año: 1925 (2013)
Traducido por: Andrés Bosch

Editorial: Lumen
Temática: Ficción Clásica
Páginas: 256
ISBN: 978-84-264-2232-3

Sinopsis: Relata un día en la vida londinense de Clarissa, una dama de alta alcurnia casada con un diputado conservador y madre de una adolescente. La historia comienza una soleada mañana de 1923 y termina esa misma noche, cuando empiezan a retirarse los invitados de una fiesta que se celebra en la mansión de los Dalloway. Aunque en el curso del día acaece un hecho trágico -el suicidio de un joven que volvió de la guerra psíquicamente perturbado-, lo esencial de la obra estriba en que los sucesos están narrados desde la mente de los personajes, con un lenguaje capaz de dibujar los meandros y ritmos escurridizos de la conciencia y de expresar la condición de la mujer de un modo a la vez íntimo y objetivo.

  • La señora Dalloway dijo que ella misma compraría las flores.
  • solo Dios sabe por qué la amamos tanto, por qué la vemos así, inventándola, construyéndola a nuestro alrededor, derribándola, creándola de nuevo a cada instante;
  • en el triunfo y el campanilleo y el extraño canto agudo de un avión en el cielo estaba lo que ella amaba: la vida;
  • Tenía la constante sensación, mientras observaba los taxis, de estar fuera, fuera, muy lejos en el mar y sola; siempre había considerado que era muy, muy peligroso vivir siquiera un solo día.
  • formaba como una niebla entre las personas a las que conocía mejor, que la levantaban en sus ramas como ella había visto a los árboles levantar la niebla,
  • lograba que el placer que encontraba en la belleza, en la amistad, en sentirse bien, en ser amada y en convertir el hogar en un sitio encantador se tambaleara, temblara y se torciera como si en efecto un monstruo royera las raíces,
  • el misterio los había rozado con su ala, habían oído la voz de la autoridad; el espíritu de la religión corría con los ojos vendados y la boca abierta de par en par.
  • El mundo ha levantado el látigo; ¿dónde descenderá?
  • en ese silencio y esa paz extraordinarios, en esa palidez, en esa pureza, sonaron once veces las campanas, cuyo sonido se fue apagando entre las gaviotas.
  • los ojos se le llenaron de lágrimas mientras contemplaba cómo las palabras de humo se marchitaban y se disolvían en el cielo
  • Amar nos convierte en seres solitarios.
  • la oscuridad desciende, se derrama sobre los perfiles de casas y torres; laderas sombrías se suavizan y se desmoronan.
  • se le unió otro gorrión y cantaron en griego con voces prolongadas y penetrantes, desde árboles del valle de la vida más allá del río por donde caminan los muertos, que la muerte no existe.
  • momentos como aquel son brotes del árbol de la vida, flores de tinieblas,
  • Allí estaban el linóleo verde y el grifo que goteaba. Había un vacío alrededor del corazón de la vida; un desván.
  • «si ahora hubiera de morir, ahora sería el momento más feliz».
  • Pero nada hay tan raro cuando se está enamorada (¿y qué era aquello sino amor?) como la total indiferencia de los demás.
  • Sally se detuvo; cogió una flor; la besó en los labios. ¡Fue como si el mundo entero se hubiera puesto cabeza abajo!
  • No temas más, dice el corazón, confiando su carga a algún mar que suspira por todas las penas en conjunto y renueva, comienza, junta, deja caer.
  • lo dominó su propia pena, que se alzó como una luna contemplada desde una terraza, aterradoramente hermosa con la luz del día que naufraga.
  • metiéndose el pañuelo en el bolsillo se dirigió presuroso hacia ella y dijo: «Adiós, Clarissa», sin mirarla, y salió deprisa de la sala,
  • Solo una persona en el mundo podía estar como estaba él: enamorado. Y allí estaba, ese hombre afortunado, él mismo, reflejado en la luna del escaparate de un fabricante de automóviles de Victoria Street.
  • Como una nube que pasa ante el sol, así cae el silencio sobre Londres, y cae sobre el alma. El esfuerzo cesa. El tiempo ondea en el mástil. Allí nos detenemos; allí nos quedamos. Rígido, solo el esqueleto de la costumbre sostiene el armazón humano.
  • Un tamborileo, como el tamborileo de hojas en el bosque, le llegó desde atrás y, con él, un susurro,
  • una mirada de despedida, resumió la situación y le dijo adiós triunfalmente, para siempre, metió la llave en la cerradura, abrió la puerta y ¡desapareció!
  • inventamos la mejor parte de la vida, pensó: inventándonos a nosotros mismos, inventándola a ella, creando un entretenimiento exquisito y algo más.
  • Como el pulso de un corazón perfecto, la vida latía en las calles.
  • Se hundió cada vez más en las plumas del sueño, se hundió y quedó envuelto por completo.
  • presencias espectrales que surgen en la penumbra de los bosques, hechas de cielo y ramas.
  • a cambio le dan una paz general, como si (cree él mientras avanza por el sendero del bosque) toda esa fiebre de vivir fuera la mismísima simplicidad;
  • Aun así, el sol seguía calentando. Aun así, todo se supera. Aun así, la vida añade un día a otro.
  • Estaba tendido a gran altura, sobre la espalda del mundo. La tierra palpitaba debajo de él. A través de su carne crecían flores rojas; las rígidas hojas susurraban alrededor de su cabeza.
  • el durmiente se siente arrastrado hacia las playas de la vida,
  • Los árboles se agitaban, se balanceaban. Damos la bienvenida, parecía decir el mundo; aceptamos; creamos. Belleza, parecía decir el mundo.
  • La palabra «tiempo» rompió la cáscara y derramó sus riquezas sobre él;
  • ningún hombre decente debía leer los sonetos de Shakespeare porque era como escuchar por el ojo de una cerradura
  • no podía apartarla de su pensamiento; volvía una y otra vez a él como un viajero dormido que se le echara encima con las sacudidas de un vagón de tren;
  • Una vida entera era demasiado corta para extraerle, una vez adquirida la capacidad de hacerlo, todo su aroma; para sacar cada onza de placer, cada matiz de significado;
  • estaría todavía allí al cabo de diez millones de años, recordando que una vez paseó en mayo, por donde ahora se extiende el mar, no importaba con quién..., era un hombre, sí, un hombre que la había amado.
  • encendió en él un fuego como los que solo arden una vez en la vida, sin calor, con una trémula llama roja y dorada, infinitamente etérea e inmaterial, que ardía por la señorita Pole,
  • Él la consideraba hermosa, creía que poseía una sabiduría impecable; soñaba con ella, le escribía poesías que la señorita Pole, sin prestar atención al tema, corregía con tinta roja;
  • su cerebro estaba en perfecto estado; seguramente el mundo tenía la culpa de que él no sintiera.
  • puede ser que el mundo en sí carezca de sentido.
  • cada vez que ella sollozaba de aquella manera profunda, silenciosa, desesperanzada, él descendía otro paso en el pozo.
  • Detrás del biombo habló una voz. Era Evans quien hablaba. Los muertos estaban con él.
  • En resumen, ¿eso de vivir o no vivir es asunto nuestro?
  • Pues es muy lamentable no decir nunca lo que se siente,
  • No le había dicho «te amo», pero le tenía cogida la mano. La felicidad es esto, es esto, pensó.
  • el amor es lo más importante del mundo y ninguna mujer puede llegar a entenderlo.
  • El amor también destruía. Todo lo que era bello, todo lo que era verdadero desaparecía.
  • A través del sufrimiento se alcanza el conocimiento,
  • Si pudiera cogerla, si pudiera abrazarla, si pudiera hacerla absolutamente suya para siempre y luego morir; era lo único que quería.
  • lo envolvería todo y lo arrastraría, del mismo modo que en el abrupto curso de un glaciar el hielo apresa una esquirla de hueso, un pétalo azul, unos robles, y los arrastra consigo.
  • nada podía ser más puro, más libre, más sensible en apariencia que la superficie blanca como la nieve o de oro brillante;
  • y, a pesar de la solemne fijeza, de la robustez y solidez acumuladas, ahora proyectaban luz sobre la tierra, ahora oscuridad.
  • los árboles arrastraban sus hojas como redes por las profundidades del aire; el sonido de agua inundaba la estancia, y a través de las olas llegaban las voces de pájaros que cantaban.
  • Se asomaba al borde del sofá y veía el mar abajo.
  • Fue un suspiro tierno y encantador, como el viento en un bosque al atardecer.
  • De momento se queda así. Luego... —La frase se deshizo en burbujas y goteó, goteó, goteó, como un grifo satisfecho que no se ha cerrado bien.
  • Una rata había chillado o una cortina se había movido con un susurro. Aquellas eran las voces de los muertos.
  • Había algo poco corriente en él, o algo detrás de él. Quizá fuera su afición a los libros;
  • convertido en cristal. Debió de morir como un pájaro en una helada, agarrada a su rama.
  • Cautivadora, misteriosa, de infinita riqueza, esta vida.
  • los taxis doblaban veloces la esquina, como agua alrededor de los pilares de un puente, y se juntaban,
  • como si los ojos fueran tazas llenas a rebosar que derramaran por los bordes de porcelana el líquido sobrante.
  • La muerte era un intento de comunicar, pues la gente sentía la imposibilidad de alcanzar el centro que misteriosamente les rehuía; la intimidad separaba; el entusiasmo se desvanecía; todos estaban solos. La muerte era como un abrazo.
  • Ningún placer podía igualarse, pensó mientras enderezaba los sillones, empujaba un libro en la estantería, al hecho de haber terminado con los triunfos de la juventud, de haberse perdido una misma en el proceso de vivir para encontrarlo, con un estremecimiento delicioso, al salir el sol, al morir el día.
  • siempre ponía aquella amistad en primer lugar. Eran jóvenes; eso era.
  • ¿qué sabemos siquiera de las personas con las que convivimos a diario?, preguntó. ¿No somos todos prisioneros?
  • Voy a hablar con él. Me despediré. ¿Qué importa el cerebro —añadió lady Rosseter al levantarse—, comparado con el corazón?
    —Iré contigo —dijo Peter, pero siguió sentado un momento. ¿Qué es este terror?, ¿qué es este alborozo?, se preguntó Peter. ¿Qué es esto que me llena de extraordinaria emoción?
    Es Clarissa, dijo.
    Porque allí estaba.


Una novela inolvidable, luminosa y oscura, un laberinto para la mente que nos invitará a reflexionar sobre la vida, la locura y la muerte.
  • Lo mejor: Las metáforas; Septimus tras volver de la guerra.
  • Lo peor: Trama difícil de seguir; solo para lectores avanzados.
  • ¿Os han gustado las frases? :)

    33 comentarios:

    1. Ay me han encantado las frases de este libro *-*
      Un beso <3

      ResponderEliminar
    2. Tengo muchas ganas de leer algo de la Woolf, y eso solo las hace crecer *o*

      ResponderEliminar
    3. Hola!
      Madre mía no conocía este libro pero después de leer las frases me lo he apuntado, seguro que me gusta, gracias por descubrirmelo.
      Saludos, nos leemos

      ResponderEliminar
    4. Hola :) vaya montonazo de frases que apuntaste. La verdad que la autora me gusta, asi que posiblemente el libro lo leere tarde o temprano. Un besin^^

      ResponderEliminar
    5. Algunas frases me gustan un montón^^
      Un beso<3

      ResponderEliminar
    6. Pues con citas como éstas, como para dejarlo pasar... Xd
      GRacias por la recomendación.
      ¡Nos leemos! :)

      ResponderEliminar
    7. Creo que todo el mundo debería leer a Virginia W. en algún momento¡¡
      genial escritora¡¡ un besazo¡¡¡

      ResponderEliminar
    8. Un gustazo leer las citas de una de mis favoritísimas, la venero, Woolf es todo. Un beso :)

      ResponderEliminar
    9. ¡Hola! no he leído este libro, pero después de leer las frases quizás lo mire.
      Besos.

      ResponderEliminar
    10. Como dicen por aqui arriba, esta autora es de obligada lectura, aunque sea solo un libro. Gracias por las frases! besotes

      ResponderEliminar
    11. Esta frase me ha parecido preciosa: La palabra «tiempo» rompió la cáscara y derramó sus riquezas sobre él
      Gracias por dejarnos estas citas tan bonitas :-)
      Un beso!

      ResponderEliminar
    12. Descubrí a Virginia en la carrera, y fue una de esas cosas que fascinan y chocan a partes iguales. Muchas gracias por el repertorio de frases. Siempre es un placer leerla, aunque sea fragmento a fragmento.

      ResponderEliminar
    13. Libro q tp conocia, y como viene siendo costumbre, de las frases/fragmentos de él q nos dejas,me quedo con:

      "Si pudiera cogerla, si pudiera abrazarla, si pudiera hacerla absolutamente suya para siempre y luego morir; era lo único que quería."

      Preciosa!

      Besitoss y a empezar la semana con alegria!

      ResponderEliminar
    14. Todavía no me he estrenado con esta autora, a ver si lo hago pronto :)
      Besos!

      ResponderEliminar
    15. Pues tiene una pinta estupenda y aún no me he estrenado con Virginia Woolf. A ver si le pongo remedio.
      Besos!!

      ResponderEliminar
    16. ¡Hola! Madre mía qué frases más maravillosas, me quedo, después de mucho meditar con: "Amar nos convierte en seres solitarios". Me parece tan hermosa. Gracias por la entrada. Mil besos

      ResponderEliminar
    17. Hola!
      Tiene pinta de ser un libro muy original y las frases son geniales.
      Un beso :))

      ResponderEliminar
    18. ¡Hola!
      Conocía a la autora, aunque no el libro. Hay algunas frases que me han encantado, pero no obstante sigue sin llamarme mucho la atención el libro.
      ¡un saludo!

      ResponderEliminar
    19. ¡Hola! Debería leer algo de esta autora, que siempre estoy apunto y nada, no leo nada de ella. Algunas frases me han gustado mucho.
      Un besazo.

      ResponderEliminar
    20. Hola, no conocía tu blog, pero me quedo por aquí.

      Un besote.

      ResponderEliminar
    21. ¡¡Hola!!! ^.^ Te he nominado al premio de mejores amigas en mi blog! pásate por la entrada cuando puedas http://tazadelibros.blogspot.com.es/2015/06/nominacion-premio-mejores-amigas.html

      ¡Besitos!

      ResponderEliminar
    22. Hola, me enamorado!!! Este libro lo quiero! jeje
      Gracias por compartirlo!

      Besitos

      ResponderEliminar
    23. Buenos días!!

      No conocía este libro pero he de admitir que ha habido algunas frases que me han gustado, aunque la temática no me acaba de convencer (y la portada tampoco, pero eso es cosa de ediciones, je,je). Muchas gracias por compartirlo con los lectores.

      Buenos días!!

      P.D Soy Esther G.R. del blog El Lado Oscuro y vengo porque he visto un ocmentario tuyo en la entrada "Iniciativa Seamos seguidores" del blog Mundos Inmortales. No tengo muy claro si formas parte activa de ella ya que en el comentairo decías que sí y en tu blog no veo la imagen ni la entrada, je, je. Aún así te sigo y te invito a que te pases por mi blog a conocerlo.

      http://esthervampire.blogspot.com.es/

      Un abrazo y nos leemos.

      ResponderEliminar
    24. Holaaaa!
      No lo conocía, como la mayoría de los libros jajajaa
      Comos siempre, las frases elegidas me gustan bastante.
      Gracias por la entrada.
      Un besito, nos leemos^^

      ResponderEliminar
    25. Holaaa.
      No lo conocíaaa (es que no conozco nada xD) pero me ha llamado la curiosidad. Hay unas cuentas frases que me gustaron.
      ¡Saludos!

      ResponderEliminar
    26. ¡¡Hola!!
      "Se hundió cada vez más en las plumas del sueño, se hundió y quedó envuelto por completo."
      Básicamente eso. Me he quedado enamorado de esta frase y no sé por qué.
      Nos leemos:)

      Un abrazo,
      Raxx

      ResponderEliminar
    27. Gracias por esas citaas <3

      ResponderEliminar
    28. Qué bonita selección!!

      ResponderEliminar
    29. ¡Hola! No he leído aún "La señora Dalloway" pero con todas estas frases tan bonitas me das más razones para leerlo pronto.
      Un beso :)

      ResponderEliminar
    30. Que frases tan geniales escogiste! Me lo llevo apuntado.

      ResponderEliminar
    31. A mí no me llama mucho la atención el libro pero hay frases muy bonitas!! Un beso.

      ResponderEliminar
    32. ¡Hola!
      La verdad es que tengo muchas ganas de leer a Virginia Woolf, espero hacerlo pronto.

      Besitos!

      ResponderEliminar
    33. Me cuesta terriblemente leer a esta autora, todos los años me propongo reconciliarme con ella, y no lo consigo
      Besos

      ResponderEliminar